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Energía y Sanación

¡ADIOS, CARIÑO!

Hoy me ha tocado despedir a una hermosa amiga. Una preciosa brujita que  ha acompañado y guiado mi camino en numerosas ocasiones. Se ha ido, y siento tristeza, pero es una tristeza tranquila, de añoranza.

La echaré en falta, pero viviré con la esperanza de que nuestras almas vuelvan a reencontrarse, a compartir alegrías, tristezas y aprendizajes.

Ella ha decidido irse, dejar este cuerpo que ya lastraba su evolución. Desde mi estar de ser terrenal, he intentado mantenerla junto a mí. ¡Han sido tantos los momentos…!. Hasta que al final me he dado cuenta que estaba actuando desde el egoísmo, desde ese ego que se niega a perder lo que ama. La decisión ha sido dura, pero la he tenido que soltar y sólo confiar.

Llevo mucho tiempo trabajando por, con y para ella. Hemos conseguido mucho juntas. Pero al final ha tomado una ruta para mí inesperada. Yo, desde el deseo de que permaneciera a mi lado, reconozco que he ignorado lo que era evidente. Ella había decidido marchar. Necesitaba que la respetáramos y la ayudáramos, pero…cuesta tanto!!!

Pero la vida te enseña a entrar en razón, te enseña que no puedes atar a un león con un hilo de pescar porque sólo conseguirás dañarlo y, al final, conseguirá la libertad que tanto desea. Tienes que cortar el sedal y aceptar que, si vuelve a la selva, es porque ese es su destino real.

Con Montse, este es el nombre con el que mi adorada compañera ha vivido en esta encarnación, he trabajado siempre desde el amor, pero con el miedo de que marchase.  No he sido capaz de darle la fuerza suficiente para que cortara la cuerda y, reconozco, que por ello, la he hecho sufrir.  Me he centrado en facilitarle su vida en la tierra, sin aceptar que ésta ya había terminado. Hasta que al final, he conseguido darme cuenta de que no puedes trabajar desde el amor si tienes un atisbo de miedo.

Las sanaciones energéticas son sumamente potentes, pero tienes que buscar siempre el bien para todos los implicados, sin expectativas, sin diseñar un futuro. Y es realmente cuando trabajas de este modo, cuando sueltas sin más, que se produce el milagro. En este caso, el milagro ha sido permitir que se marchara en paz, bañada por la infinita fuente de amor que, desde la cercanía o la distancia, sus hijos han creado para ella.

Ahora vuelve a ser un ser libre, preparada para dibujar su próximo camino, y seguir buscando su felicidad y la de todos los que la rodean.

Descansa en paz, te diría, mi querida amiga, pero sé que no lo vas a hacer. Aquí eras un alma inquieta, dentro de un cuerpo denso. Ahora, sin ese lastre…me gustaría ver por un agujerito la que eres capaz de liar. Así que sólo puedo decirte: “Gracias por todo, te quiero y hasta siempre!”.