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Energía y Sanación

¿Por qué me siento tan mal cuando hago los Códigos de Curación?

Respuesta a la consulta de pablo

Hola Pablo!

Voy a responder tu pregunta aquí, porque pienso que es algo que puede estar sucediéndole a muchas otras personas, y esta respuesta puede serles de utilidad.

Me comentas en tu e-mail, que desde que estás haciendo los Códigos de Curación, te sientes mal, no puedes ni concentrarte en tus meditaciones, y esto te tiene preocupado. Voy a intentar explicarte los motivos.

Primero, decirte, que lo que te pasa es normal. Tu mente es un caos y estás recomponiéndola.

Intentaré ponerte algún ejemplo para que lo entiendas.

EL CAOS
Nuestra mente puede estar como una casa caótica, sólo tienes que limpiarla y ordenarla para que luzca.

Imagínate que vives en una casa donde el desorden y la suciedad imperan por doquier. Cuando buscas el cucharón de la sopa, lo encuentras colgado de la lámpara del salón, con fideos pegados de hace un mes. ¿Tu camiseta preferida? Está detrás del cabecero de la cama del cuarto de invitados, sucia y llena de moho. Los bolígrafos que usas para escribir tu diario están esparcidos por toda la casa, uno dentro de la lavadora, boca abajo y  ya sin tinta y los otros….en fin… ¿para qué hablar más?

Esta situación, te provoca un estrés impresionante, porque cuando buscas algo, tardas cinco horas en encontrarlo, y encima, cuando ya consigues verlo, está roto, sucio o deteriorado…

A pesar de todo, te has acostumbrado a vivir así, y piensas que eso es normal. Y sigues así, liándola cada día más.

Un día, una buena amiga, al verte tan desorientado, te regala un robot japonés último modelo. Es capaz de ordenar, limpiar y recolocar todas las cosas. Vamos a llamar Lucy a este robot.

Mientras Lucy está trabajando, en lugar de sentirte mejor, cada vez te sientes peor. Antes te costaba encontrar las cosas, pero ahora ya ni las encuentras.

Lucy está tirando unas cosas, limpiando otras, recolocando oras, e incluso ha llegado a comprarte muebles nuevos en www.tododecora.com para que todo pueda estar en perfecto orden.

Pero tu estrés no disminuye. Al contrario. Cada vez estás peor. Ahora ya eres incapaz de encontrar nada. La estructura de caos a la que estabas acostumbrado, está desapareciendo y te sientes perdido.

Resulta, que ahora tienes que ir a la cocina a buscar el cucharón, al armario de tu dormitorio a buscar la camiseta, y al cajón de tu escritorio si quieres encontrar tus bolígrafos.

Te sientes desorientado. Sientes que vives en una casa que no es la tuya. Y eso duele.

Tendrá que pasar un tiempo para que puedas acostumbrarte al nuevo orden, a la nueva estructura. Mientras lo pasarás mal, pero es un proceso lógico y necesario.

A partir de aquí, cuando ya esté todo limpio y ordenado, podrás hacer cambios para adaptarlo todo a tus necesidades de forma personal. Pero el proceso de limpieza era necesario para evitar que vivieras totalmente en el estrés por siempre jamás.

DESACERTE DE LO QUE YA NO TE SIRE PUEDE SER LA SOLUCIÓN
Los Objetos, como las memorias, si ya no te sirven, deben salir de nuestra vida.

En este ejemplo, la casa eres tú. Tu cuerpo, tu mente, tu sistema energético…todo hecho un lío. Los objetos que la llenan, son tus pensamientos y memorias,  y los muebles son tu cuerpo.

En un cuerpo sano, en los muebles nuevos, limpios y ordenados, los pensamientos pueden estar en paz y proporcionarnos una mejor vida, es decir, la ropa, objetos y utensilios, pueden estar ahí, limpios y en perfecto estado, esperando a ser utilizados cuando los necesitemos.

Los objetos inútiles y estropeados, ya no están, ya no pueden dañarte cuando los utilices o bien, provocar que tu trabajo salga mal por su mal funcionamiento. Así mismo, tus memorias erróneas, han desaparecido. Ya no pueden dañarte ni bloquear tus proyectos.

En un hogar así, gozas de recibir a tus familiares y amigos. Te sientes bien, orgulloso,… Del mismo modo, en un estado de equilibrio, te sientes bien contigo mismo. Ya no te juzgas, te has perdonado, porque has entendido que para poder llegar donde estás ahora, tenías que haber pasado por la fase anterior, y, también gracias a esto, eres capaz de perdonar a los demás, a todo lo que ha pasado en tu vida.

Cuando deseas hacer alguna cosa, vas a buscar lo que necesitas, y lo encuentras a la primera. Ya no golpeas los muebles porque no sientes la necesidad de ello, no tienes esa rabia acumulada que te provocaba el no encontrar nada o encontrarlo roto y sucio. Al contrario, cuando pasas delante de tu flamante mesa y ves una mota de polvo que ha caído encima de su superficie, coges un trapo, y la limpias con delicadeza hasta que vuelve a quedar brillante. Porque te has dado cuenta de lo importantes que son tus muebles para ayudarte a mantener un pleno orden y equilibrio en tu hogar, y por esto los cuidas.

Así, también has empezado a cuidar tu cuerpo, porque, sin tantas cosas inútiles rondando por tu cabeza, te has dado cuenta de que es el vehículo perfecto para que tu camino en esta vida pueda resultarte totalmente satisfactorio.

Todo esto, ha sido el resultado de trabajar los 3 códigos inhibidores, es decir, los de las emociones que bloquean tu vida: la falta de perdón, las acciones dañinas y las creencias erróneas.

Estás trabajando duro, Pablo. Lucy, es decir los Códigos de Curación, están haciendo su trabajo y limpiándolo y ordenándolo todo. Pero difícilmente va a ser un trabajo de hoy para mañana. Cada día habrás dado un paso adelante. Cada día tu casa lucirá un poco mejor. Pero lo que más va a costarte va a ser adaptarte. No sufras. Relájate y confía. Que los códigos actúan, ya lo sabes, si no, no notarías estos cambios. Y piensa, que aunque te vayas unos días de vacaciones, es decir, aunque dejes unos días de hacer los códigos, Lucy sigue limpiando y ordenando. Los códigos siguen trabajando.

Cuando tengas este tema resuelto, cuando ya estés libre de esto que te oprime, podrás empezar con otros códigos que atraigan a tu vida todo lo que te haga sentir totalmente pleno.

Espero no haberte liado mucho con este ejemplo y que te pueda servir de utilidad.

Ante cualquier duda, ya sabes dónde encontrarme.

¡Un abrazo!

…. y recuerda…

Sé Feliz!

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